Ya conocen la famosisima peineta, si no aquí va la escenita:
La Aznarada
Viene bien recordarlo, porque no acabó ahí la cosa. Un ex-presidente al que, casualmente, increpan llamándole fascista y todo ese rollo, mandó detener, sin ser nadie (respetable) y con toda la chulería del mundo después de responder de forma barriobajera, puestos a hablar de talante, a aquellos que le increpaban. En otras palabras, le llaman fascista y el susodicho no solo mete cizaña como es de costumbre, sino que cumple a la perfección con lo que le dicen.
¿Y asesino por qué? Por hacer meritoria una de las chapas que lleva en su solapa(foto). Y es que, al igual que se ve claramente el idilio de Smithers con el Señor Burns, lo mismo ocurre con Aznar y Bush. Uno por invadir un país matando inocentes a punta pala, ¿para qué? para llenarse los increiblemente llenos bolsillos de dinero. El otro, tan solo, manda a más soldados para salir en la foto de la que sería una de las matanzas más perras de la historia y un atentado a la racionalidad.
España, una democracia desde 1978, perdón, desde que éste se fué del Gobierno (y no me he equivocado por inercia). Tanto es así que los ciudadanos en contra de la guerra de Irak recibieron, a cambio de sus reivindicaciones como soberanos que son los palos de los antidisturbios, policías y guardias civiles. Por supuesto, como buen siervo de los yankis, colaboró con ellos, de forma simbólica, con una felación que conté en el anterior párrafo.
En definitiva, el resto de insultos, reprimendas y reclamaciones de dichos estudiantes no hacen falta explicarlos, porque las cosas caen por su propio peso.


