miércoles, 6 de enero de 2010

Y tras las vacaciones...

Como siempre me he tomado un respiro para escribir algo con más fundamento y experiencia.
Y es que hay algo caracteristico de la "Navidad", y mira que me cuesta decirlo, que hoy por hoy se ha vuelto la tónica en ésta era moderna: El consumismo y las rebajas.

Personalmente, si a través de un objeto demuestras a esa persona que la quieres, en realidad solo demuestras estar vacio. Tener que sustentarte en algo que no en tu persona es como ponerte siempre una careta, porque no demuestras lo que eres, sino lo que materialmente puedes conseguir.

Pues si yo pienso de ésta forma tan contundente, ya me direis que pienso del que depende de ello. Que no hace falta consagrar cada año el nacimiento de Jesucristo, porque siempre es su cumpleaños (en cada persona), que no hace falta celebrar ni el dia del padre, ni de la madre,... Son todos los dias. Todos los dias tienes a tus padres y a tus seres queridos aquí, aunque no esten con nosotros. No vale la pena dedicarlo un dia sino una vida.

Por ello estoy en contra de ésta parafernalia que no es más que otra estrategia de dinero y poder. No es más que consumir y dejarse persuadir. Al final salen beneficiados los de siempre, y salta a la vista que corrompe las conciencias, al hacerte enemigo de alguien por una camiseta o un pantalon por el que ambos peleais como trogloditas. Todo ello para que el pez gordo se ponga las botas en su época de máximo esplendor.

Si no dime el significado que tiene reunirte una vez al año con una familia a la que, en casi todos los casos, pretendes perder de vista. Se regalan cosas, se abrazan y demás, cuando durante todo el año fueron hipocritas los unos con los otros. No se a ustedes, pero a mi es una cosa que me repugna.

Por si les interesa, he estado malo con gripe éstas vacaciones y, afortunadamente, no he tenido que encontrarme con nadie indeseable, más que nada, porque ni mi propia familia busca esa hipocresia barata, cosa que me alegro.

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